¡Vénganse a la Feria Ministerial!
Queridos feligreses:
Dios ha puesto la mesa, ha preparado el banquete y nos ha invitado; ahora espera que respondamos. Él nos ofrece cosas buenas en la Iglesia y quiere que asistamos al banquete. Este es el sentido de la parábola del Evangelio de hoy, que dice: «He preparado mi banquete... y todo está listo; ¡vengan al banquete!».
Dios bendecirá a todos los que han llegado para asistir a la Misa esta mañana, y bendecirá de manera muy especial a aquellos que han preparado sus corazones y lo reciben dignamente en la Sagrada Comunión. Dios se entrega totalmente a nosotros para alimentarnos y saciarnos.
Es posible que al llegar a Misa hoy, hayan notado que también hay mesas preparadas afuera de la iglesia. Hoy vamos a tener nuestra «Feria Ministerial» anual, en la que disponemos mesas para cada uno de los ministerios parroquiales e invitamos a todos a acercarse y conocer las muchas cosas maravillosas que nuestra parroquia tiene para ofrecer. Tenemos una gran variedad: contamos con casi 100 ministerios, por lo que sin duda hay algo para cada persona. Esperamos que tu te acercas a la mesa. Esperamos que tu descubras lo que ofrecemos allí, y, tal vez, nos hagan saber qué tienes tú para ofrecer. Encontrarás una profunda satisfacción y plenitud si te unes y participes en la labor de servir y salvar a los demás. Es dando como recibimos. Es mejor dar que recibir. No encontrarás la felicidad en la vida si no te dedicas a orar, servir y dar. No se gana nada pasando de largo y evitando estas mesas. En su parábola, Jesús dice que algunos ignoraron la invitación y se marcharon: “los invitados no hicieron caso.”
¡Ayúdanos a proclamar el mensaje de que la Iglesia tiene mucho que ofrecer! Queremos difundir la Buena Nueva: «Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren» (cf. Mt 22, 1-14). En esta parroquia nos esforzamos por acoger y acomodar a los que lleguen. ¡Damos la bienvenida a todos al banquete! ¡Tratamos de invitar y atraer a las personas para que vengan y participen del don de la Sagrada Eucaristía! Dios es parecido el rey de la parábola del Evangelio de hoy, quien dice: «¡Vengan al banquete!» Cuando los invitados no asistieron, el rey ordenó a sus siervos: «Salgan a los caminos y a las encrucijadas e inviten a todos los que encuentren, tanto a buenos como a malos» (cf. Mt 22, 1-14). Esto es evangelización.
Cada domingo, al terminar la Misa, el sacerdote proclama que todos son “enviados” para evangelizar. La palabra “Missa” significa «enviado». Proviene de la Misa tradicional en latín, que concluye con las palabras “Ite, missa est” («Vayan, son enviados»). Somos enviados a convertir y congregar a las personas que viven en nuestra ciudad, en nuestros vecindarios, lugares de trabajo, y en nuestros hogares. La Iglesia está en nuestras manos y debemos ser buenos administradores compartiendo los dones que Dios nos ha concedido.
Nuestra parroquia es único también porque nos esforzamos a resaltar el carácter sagrado y santo de la Misa. Acogemos a todos en la Misa, pero también subrayamos la importancia de prepararse bien para el banquete eucarístico. En nuestra parroquia animamos a los fieles a vestir de manera modesta y apropiada para la Misa, y a prepararse interiormente acudiendo a la confesión. En la parábola, el rey ve a un hombre que entró al banquete nupcial sin haberse preparado: «Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?». En esta parroquia, la mayoría sabe que debe confesarse para tener un traje de bodas limpio al acercarse a las bodas del cordero. No queremos ser como el hombre de la parábola a quien el rey expulsó diciendo: «¿Cómo has entrado aquí sin el traje de bodas?». Comprendemos la perspectiva bíblica de que todos están invitados, pero pocos responden y se preparan adecuadamente para entrar en el cielo: «Muchos son los llamados y pocos los escogidos».
¡El cielo es un banquete de bodas y debemos prepararnos! ¡La Misa es un anticipo del banquete nupcial celestial! ¡Nuestra Feria de Ministerios es como una recepción de bodas! Dios Padre nos invita: «El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo».
Padre Mark